Sustituir o mover

Rediseño web y migración para sitios que ya existen y han dejado de servir al negocio.

Si tienes web pero da vergüenza enseñarla, no convierte, no se actualiza o estás atrapado en una plataforma o un proveedor del que quieres salir, el problema no es «hacer otra página»: es transformar o mover lo que ya tienes sin tirar por la borda el tráfico ganado.

No hablamos de construir software interno nuevo ni de parchear lo que aún funciona bien. Hablamos de sustituir una presencia digital obsoleta —o de trasladarla a otra base técnica— con criterio sobre URLs, contenido y continuidad del negocio.

Cuéntanos qué web tienes hoy y qué quieres conseguir al cambiarla. Empezamos por el estado real y por lo que no puedes permitirte perder.

Hablar de mi rediseño
Señales claras

Cuándo toca rediseñar o migrar, y no solo retocar.

El mantenimiento arregla lo que ya sirve. El rediseño entra cuando la base —diseño, estructura o tecnología— se ha quedado corta para captar y explicar lo que vendes.

Visitas que no convierten

Hay tráfico o menciones, pero el formulario no se usa, el mensaje es confuso o el recorrido empuja a cerrar la pestaña. Un lavado de cara no arregla una estructura pensada hace años para otro negocio.

Mal aspecto en móvil

Menús imposibles, textos ilegibles, botones diminutos o un diseño «adaptado» a medias. Gran parte de tus posibles clientes decide en el teléfono; si la web no se deja usar, se van.

Imposible de actualizar

Cambiar un precio o una página exige al proveedor, o el CMS es un laberinto. Acabas con contenidos desfasados porque publicar cuesta más de lo que aporta.

Tecnología que se queda corta

Plantilla rígida, constructor al límite, versiones antiguas o un stack que no admite lo que necesitas ahora: formularios serios, SEO técnico o integraciones. Seguir parcheando solo alarga la deuda.

Dependencia de un proveedor

Sin accesos reales, sin documentación o con un contrato que te ata al hosting y al código del mismo sitio. Quieres recuperar el control del dominio, del correo y de la web — y poder elegir con quién trabajar después.

Si la web aún cumple y solo necesita vigilancia, parches y copias, el camino es el mantenimiento web. Si lo que buscas es software nuevo para procesos internos —paneles, portales, automatización—, mira aplicaciones web a medida. Esta página es para transformar o mover la web pública que ya tienes.

Alcance del servicio

Qué incluye el rediseño cuando no es solo estética.

Un cambio serio mezcla mensaje, interfaz, técnica y plan de corte. Estas piezas suelen entrar en el alcance; el detalle se escribe tras revisar tu sitio actual.

Auditoría de partida

Inventario de páginas, formularios, analítica, accesos y deuda técnica. Sabemos qué conservar, qué reescribir y qué descartar antes de diseñar nada.

Nueva estructura

Arquitectura de información y recorrido orientados a captar consultas: servicios claros, pruebas reales y un camino corto hasta el contacto.

Diseño y maquetación

Interfaz limpia, responsive y coherente con tu marca. Jerarquía legible, CTAs visibles y componentes reutilizables — sin plantillas genéricas que se parecen a mil sitios.

Desarrollo de la base

Implementación sobre una base mantenible (PHP/MySQL u otro destino acordado), formularios de captación, rendimiento razonable y SEO técnico de partida.

Plan de migración

Mapa de URLs, redirecciones, contenido a trasladar, DNS, SSL y ventana de corte. La web vieja no se apaga «a ver qué pasa».

Entrega y traspaso

Documentación de accesos, checklist de puesta en marcha y criterios para el día a día. Después, si quieres continuidad, encaja el mantenimiento web.

En una web de captación la base no es solo «bonita»: debe estar pensada para captar y operar. Un rediseño serio apunta al mismo criterio, aplicado a tu sitio actual.

El miedo real

Migrar sin perder posicionamiento: reducir el riesgo, no prometer milagros.

Quien ya tiene visitas orgánicas teme —con razón— que un rediseño borre años de trabajo en buscadores. Nadie puede garantizar que no se mueva ni una posición. Sí se puede trabajar con método para minimizar caídas evitables, errores 404 y pérdida de señales que ya tenías.

Esa es la diferencia entre «estrenar web y cruzar los dedos» y un corte planificado. Lo siguiente es lo que hacemos en la práctica, explicado para quien decide la compra.

Inventario de URLs

Listamos las URLs públicas indexadas o enlazadas: sitemap, Search Console si hay acceso, rastreo y enlaces internos. Sin mapa, las redirecciones se improvisan y algo importante se queda huérfano.

Redirecciones una a una

Cada URL antigua relevante apunta con 301 a su equivalente nuevo. No basta un «todo a la home»: eso diluye la relevancia y castiga páginas que ya posicionaban por sí mismas.

Conservar rutas fuertes

Cuando una URL ya posiciona y el contenido sigue siendo válido, preferimos mantener la misma ruta en la web nueva. Cambiar por capricho («más bonita») es un coste SEO innecesario.

Metadatos y datos estructurados

Titles, descriptions, canonicals y JSON-LD se revisan en el destino: no se pierden por descuido ni se duplican entre viejo y nuevo. La continuidad de señales importa tanto como el diseño.

Sitemap y robots

Actualizamos el sitemap a las URLs nuevas, comprobamos que robots.txt no bloquee lo indexable y que no queden sitemaps viejos confusos. El buscador necesita un mapa limpio del sitio sustituido.

Comprobación posterior

Tras el corte revisamos códigos de respuesta, cadenas de redirección, indexación y errores evidentes. Si algo cae, se corrige con datos —no con la esperanza de que «Google se acostumbre solo».

Ser honestos: una migración bien hecha reduce el riesgo de perder visibilidad; no elimina la incertidumbre del algoritmo ni sustituye un contenido débil por magia. Si alguien te garantiza «cero pérdida de tráfico», desconfía. Nosotros te explicamos qué controlamos, qué monitorizamos y qué queda fuera de cualquier promesa seria.

Cómo es el proceso

Un rediseño por fases, con la web actual online.

Trabajamos en paralelo a tu sitio público: diseño y desarrollo en entorno de prueba, mapa de migración preparado y corte cuando el checklist está listo. Así evitas el vacío de apagar el sitio sin tener el reemplazo validado.

  • Alcance escrito antes de construir
  • URLs y redirecciones planificadas
  • Corte controlado, no improvisado
Pedir orientación del alcance
1

Diagnóstico y mapa

Revisamos la web actual, objetivos de negocio, accesos y URLs críticas. Separamos rediseño, migración técnica y lo que pertenece a mantenimiento u otra línea de trabajo.

2

Diseño y contenidos

Definimos estructura, mensajes y maquetas. Decidimos qué textos se conservan, qué se reescribe y cómo queda el recorrido hasta el contacto.

3

Desarrollo y pruebas

Construimos en staging: páginas, formularios, SEO técnico básico y mapa de redirecciones. Validamos contigo antes del corte público.

4

Corte y seguimiento

Activamos la web nueva, aplicamos 301, comprobamos dominio, SSL, correo y tracking. Tras el lanzamiento revisamos que nada crítico haya quedado roto.

Preguntas frecuentes

Dudas reales antes de encargar un rediseño o una migración.

Respuestas directas, sin plazos inventados ni garantías de posicionamiento que nadie puede firmar.

Depende del tamaño del sitio, de cuántas URLs hay que mapear, de si cambia el CMS o el hosting y de cuánto contenido se reescribe. Tras revisar la web actual te proponemos un alcance por fases. No hay un plazo único válido para todos los proyectos.

Puede haber movimiento: nadie puede garantizar cero impacto. Lo que sí se puede hacer es reducir el riesgo con inventario de URLs, redirecciones 301, conservación de rutas que ya posicionan, metadatos coherentes y revisión posterior. Sin ese trabajo, el riesgo de caídas y errores 404 es mucho mayor.

No necesariamente. Conservamos lo que funciona —textos, servicios, casos o páginas que ya atraen visitas— y reescribimos lo que está desfasado, vacío o mal enfocado. El rediseño no obliga a tirar el mensaje; obliga a decidir qué merece seguir y qué no.

Sí. Migrar desde WordPress, un constructor o un CMS a medida es habitual. El trabajo incluye exportar o reconstruir contenido, mapear URLs, configurar el entorno nuevo y validar formularios, correo y tracking antes del corte. Si el destino es PHP a medida u otra base, lo delimitamos con claridad en el diagnóstico.

El dominio suele quedarse contigo; lo que cambia es dónde apunta. Coordinamos DNS, SSL y, si el correo vive en el mismo proveedor, el plan para no cortar bandejas. A menudo el correo se mantiene en el proveedor actual mientras la web se mueve: lo importante es no mezclar pasos y no tocar registros sin checklist.

Sí, en la mayoría de los casos. Construimos y validamos en un entorno de prueba mientras la web pública sigue sirviendo. El corte se planifica: redirecciones listas, DNS o despliegue controlado y comprobaciones justo después. Evitamos apagar el sitio «para empezar de cero» sin necesidad.

Diagnóstico gratuito

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